GRUPO CNS - La Mariposa Colorín.
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 Había una vez, hace mucho tiempo, en un lejano país, muchas mariposas, de todos colores.  Allí vivía Colorín, una mariposa muy pequeñita, pero con muchos colores, tantos que era la más linda del parque. Colorín dormía sobre el césped debajo del banco amarillo del parque.      Una mañana, cuando se levantó, estaba toda mojada, con rocío que había caído durante la noche. Se sacudió, se revolcó en el pasto y salió volado a pasear.

- ¡Mariposa Colorín! ¡Mariposa Colorín! – gritaron las flores.

 - ¿Qué pasa? ¿Por qué gritan tanto? – le contestó.  ¡Dónde están tus colores! ¡Quién te los sacó! – dijeron las flores.

 Colorín recién en ese momento se dio cuenta de que estaba toda blanca, sin  ningún color.

 - ¿Qué pasó? ¿Quién me los quitó? – dijo llorando.

Estaba desconsolada. Nadie la podía calmar. Los pájaros le cantaban. Las hojas de los árboles acariciaban sus alas. Pero nada la calmó.      En ese momento pasaba por allí, la luciérnaga pintora, con su paleta de colores y sus pinceles.

- ¿Qué pasa acá? ¿Por qué tanto alboroto? – preguntó.

- ¡A Colorín le quitaron los colores! – gritaron a coro flores, pájaros y plantas.

- Pero eso no es problema. ¡Yo te los pintaré!

La luciérnaga la concilio . Colorín, volando fue hasta donde estaba la pintora, se puso en posición, y pincelada va, pincelada viene, de nuevo tuvo sus colores.      Contenta y volando, siguió por el parque saludando a todos.      Esa tarde, mientras hablaba con la oruga Manuela, apoyada sobre la hoja de un sauce, el parque se oscureció, unas nubes muy negras taparon el sol, los relámpagos cruzaban el cielo y sin más, empezó a llover, tan pero tan fuerte que la pobre Colorín se volvió a despintar. Le chorreaba la pintura manchando todo a su paso.

 - ¿Y ahora qué hago? ¡De nuevo sin mis colores! – lloró desconsolada Colorín.

 En ese momento un rayo de sol salió entre las nubes y por el horizonte asomó un brillante arco iris, que anunció el fin de la lluvia.

 - ¡Arco iris! ¡Arco iris! ¡tú que tienes tantos colores, regálame algunos, que perdí los míos! – le pidió Colorín.

El arco iris viéndola tan triste, le dijo:

- Mariposa Colorín, te voy a regalar los colores, pero por favor, no duermas más sobre el césped. Y Colorín, colorado, este cuento se ha terminado.


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